| Breve Historia del Tango - Parte 2 |
14/12/2007 |
Origen Musical
Sobre la base de las músicas existentes en Buenos Aires para la década de 1870, (música de origen africano, folclórica, campesina, canto por cifra, payada y también la europea), el gusto popular se fue inclinando de manera progresiva sobre aquellos ritmos, sonidos y composiciones que le resultaban más gratos, más afines con su propio sentir y por ello hay que anotar la preeminencia de la música derivada de ritmos negros, a la que se superpusieron hasta fusionarse en un nuevo ritmo, el candombe[1], ya muy desdibujado y sin la preponderancia de años anteriores, la guajira flamenca y la cubana, habanera, fandango, fandanguillo, tango andaluz y tango flamenco. El resultado, en la etapa de formación de un nuevo ritmo fue la aparición del tango congo, tango negro, tango argentino, etcétera Se produjo otra vez el fenómeno de transculturación al producirse una fusión del ritmo lento y acompasado en otro más vivo, más rápido, más cortado, que es el característico de la milonga. Este ritmo se adaptaba más a la modalidad de los payadores que la aceptaron de inmediato, produciéndose entonces la aparición del contrapunto milongueado. La música de payada que tiene tiempos rápidos, para llenar los intervalos vocales y los lentos o menos rápidos, para acompañar las voces payadoras, versificadas o no. Los guitarreros criollos, aportaron al incorporarse a la música, que se hacía cada día más urbana: 1) La condición de ser músicos y cantores intuitivos; creadores desde la nada; 2) No se ajustaban a ningún patrón musical conocido y 3) Crearon sus propios patrones musicales, para luego también recrearlos con total libertad. Con ello lograron llegar a la milonga y finalmente al tango. En ese proceso de la transculturación musical rompieron, con la música europea, herencia blanca; con el llamado candombe, con los otros ritmos ya mencionados, herencia indirecta africana, para componer con los trozos seleccionados, unidos en la creación o recreación anónima, fresca y repentista, su propia música. Lamentablemente, por ser analfabetos musicales no han dejado en ningún pentagrama las etapas de las ruptura ni de la creación que le siguió. El negro aportó junto con la música, sus instrumentos musicales, la mayoría de los cuales eran tambores y el mestizo criollo la guitarra y la flauta. Luego se agregaron en los primeros tiempos el violín, la corneta y otros instrumentos de viento. Ese aporte musical con su proceso de transculturación, también coincidió con el aporte de la inmigración y de la emigración campesina. La pampa iba perdiendo su horizonte infinito, la usarse los campos con sembrados de cereales y la formación de estancias, en un proceso bastante acelerado de modernización capitalista, ligado al comercio internacional que se puede fijar con fecha bastante cierta en el viaje del transporte Le Frigotifique, (1876),que llevaba en sus bodegas carne enfriada, abriendo las posibilidades del consumo de nuestras carnes en todos los países el mundo. Organitos y trompetas Para fines del siglo XIX los organitos o pianos mecánicos como también se los llamó, estaban bastante difundidos en Buenos Aires, pese a que su precio no eran barato, pues costaban entre 400 y 600 pesos a los que había que agregar los derechos de importación, pues eran importados de Europa. Su número relativamente alto dio lugar a que existieran para el mismo tiempo casas dedicadas a brindarle service y reparaciones, pues el uso lo desafinaba o rompía, interna o externamente. Cada afinación se cobraba $ 3. y cada cilindro giratorio en promedio se cotizaba $ 70. Eran de madera esos cilindros, dependiendo de la calidad de la misma la duración de cada uno, pero una duración estimada era de algo más de un año y medio. Las músicas brindadas por los organitos eran muy variadas, pues abarcaban desde zarzuelas hasta cuecas, zambas, incluyendo los llamados tangos, todavía no terminados de estructurar como tales. También incluían trozos muy bien seleccionados de la llamada música clásica, muy grata a los oídos europeos, especialmente a los italianos Los hubo de distintos tamaños, pues había para ser llevados colgados del cuello, insertos en carritos con ruedas, empujados por los organilleros, o montados en carros tirados con caballos. Cualquiera de ellos tenía como escenario principal las calles de la ciudad de donde eran convocados a tocar en conventillos, peringundines, prostíbulos, plazas o casas de familia. Entraron en declinación a medida que los discos de pasta y los aparatos reproductores, se fueron propagando desde el centro a los barrios Fueron los propaladores de la música que más gustaba a la gente, no sólo del tango, pero a medida que éste ganaba sectores de la clase media el repertorio de sus cilindros fue desplazando a los que tenían otras músicas. Otro elemento propagador de sonidos tangueros fueron los cornetas de los tranvías, que anunciaban su paso con breves trozos de los tangos más populares. Eran unas pocas notas, pero suficientes para que fueran reconocidas por los transeúntes, como pertenecientes a los tangos que estaban más en boga. En esos anuncios no se incluyeron notas de otro tipo de música, posiblemente por la dinámica que el desarrollo del tango tuvo. [1] Corresponde indicar que esta palabra no existe en ningún diccionario de lenguas o dialectos africanos, por lo que es posible sospechar que sea una invención de los negros, para disimular el origen sagrado de la danza presentada al público blanco, al ser la sincretización de por lo menos cuatro danzas sagradas ofrecidas a sus respectivos orixas.
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