| EL GAUCHO MARTIN FIERRO |
25/03/2009 |
EL GAUCHO MARTIN FIERRO de José Hernandez I 1 Aqui me pongo a cantar Al compas de la vigüela, Que el hombre que lo desvela Una pena estraordinaria Como la ave solitaria Con el cantar se consuela. 2
Pido a los Santos del Cielo Que ayuden mi pensamiento; Les pido en este momento Que voy a cantar mi historia Me refresquen la memoria Y aclaren mi entendimiento. 3
Vengan Santos milagrosos, Vengan todos en mi ayuda, Que la lengua se me añuda Y se me turba la vista; Pido a Dios que me asista En una ocasión tan ruda. 4
Yo he visto muchos cantores, Con famas bien obtenidas, Y que después de adquiridas No las quieren sustentar: Parece que sin largar Se cansaron en partidas. 5
Mas ande otro criollo pasa Martin fierro ha de pasar, Nada la hace recular Ni las fantasmas lo espantan; Y dende que todos cantan Yo también quiero cantar. 6
Cantando me he de morir Cantando me han de enterrar, Y cantando he de llegar Al pie del eterno padre: Dende el vientre de mi madre Vine a este mundo a cantar. 7
Que no se trabe mi lengua Ni me falte la palabra: El cantar mi gloria labra Y poniéndome a cantar, Cantando me han de encontrar Aunque la tierra se abra. 8
Me siento en el plan de un bajo A cantar un argumento: Como si soplara el viento Hago tiritar los pastos; Con oros, copas y bastos Juega allí mi pensamiento. 9
Yo no soy cantor letrao, Mas si me pongo a cantar No tengo cuándo acabar Y me envejezco cantando: Las coplas me van brotando Como agua de manantial. 10
Con la guitarra en la mano Ni las moscas se me arriman, Naides me pone el pie encima, Y cuando el pecho se entona, Hago gemir a la prima Y llorar a la bordona. 11
Yo soy toro en mi rodeo Y torazo en rodeo ajeno; Siempre me tuve por güeno Y si me quieren probar, Salgan otros a cantar Y veremos quién es menos 12
No me hago al lao de la güeya Aunque vengan degollando, Con los blandos yo soy blando Y soy duro con los duros, Y ninguno en un apuro Me ha visto andar tutubiando. 13
En el peligro, !qué Cristos! El corazón se me enancha, Pues toda la tierra es cancha, Y de eso naides se asombre: El que se tiene por hombre Ande quiere hace pata ancha. 14
Soy gaucho, y entiendaló Como mi lengua lo esplica: Para mi la tierra es chica Y pudiera ser mayor; Ni la víbora me pica Ni quema mi frente el sol. 15
Nací como nace el peje En el fondo de la mar; Naides me puede quitar Aquello que Dios me dió Lo que al mundo truje yo Del mundo lo he de llevar. 16
Mi gloria es vivir tan libre Como el pájaro del cielo: No hago nido en este suelo Ande hay tanto que sufrir, Y naides me ha de seguir Cuando yo remuento el vuelo. 17
Yo no tengo en el amor Quien me venga con querellas; Como esas aves tan bellas Que saltan de rama en rama, Yo hago en el trébol mi cama, Y me cubren las estrellas. 18
Y sepan cuantos escuchan De mis penas el relato, Que nunca peleo ni mato Sino por necesidá, Y que a tanta alversidá Solo me arrojó el mal trato 19
Y atiendan la relación Que hace un gaucho perseguido, Que padre y marido ha sido Empeñoso y diligente, Y sin embargo la gente Lo tiene por un bandido. II 20 Ninguno me hable de penas, Porque yo penado vivo, Y naides se muestre altivo Aunque en el estribo esté: Que suele quedarse a pie El gaucho mas alvertido. 21
Junta esperencia en la vida Hasta pa dar y prestar Quien la tiene que pasar Entre sufrimiento y llanto, Porque nada enseña tanto Como el sufrir y el llorar. 22
Viene el hombre ciego al mundo, Cuartiandolo la esperanza, Y a poco andar ya lo alcanzan Las desgracias a empujones, ! La pucha, que trae liciones El tiempo con sus mudanzas! 23
Yo he conocido esta tierra En que el paisano vivía Y su ranchito tenía Y sus hijos y mujer... Era una delicia el ver Como pasaba sus días. 24
Entonces... cuando el lucero Brillaba en el cielo santo, Y los gallos con su canto Nos decian que el día llegaba, A la cocina runbiaba El gaucho... que un encanto. 25
Y sentao junto al jogón A esperar que venga el día, Al cimarrón le prendía Hasta ponerse rechoncho, Mientras su china dormía Tapadita con su poncho. 26
Y apenas la madrugada Empesaba coloriar, Los pájaros a cantar, Y las gallinas a apiarse, Era cosa de largarse Cada cual a trabajar. 27
Este se ata las espuelas, Se sale el otro cantando, Uno busca un péllon blando, Este un lazo, otro un rebenque, Y los pingos relinchando Los llaman dende el palenque. 28
El que era pion domador Enderezaba al corral, Ande estaba el animal Bufidos que se las pela ... Y mas malo que su agüela, Se hacia astillas el bagual. 29
Y alli el gaucho inteligente, En cuanto el potro enriendó, Los cueros le acomodó Y se le sentó en seguida, Que el hombre muestra en la vida La astucia que Dios le dió. 30
Y en las playas corcoviando Pedazos se hacía el sotreta Mientras él por las paletas Le jugaba las lloronas, Y al ruido de las caronas Salía haciendo gambetas. 31
!Ah,tiempos!... !Si era un orgullo Ver jinetear un paisano! Cuando era gaucho baquiano, Aunque el potro se boliase, No había uno que no parese Con el cabresto en la mano. 32
Y mientras domaban unos, Otros al campo salían Y la hacienda recogían, Las manadas repuntaban, Y ansí sin sentir pasaban Entretenidos el día. 33
Y verlos al cair la tarde En la cocina riunidos, Con el juego bien prendido Y mil cosas que contar, Platicar muy divertidos Hasta después de cenar. 34
Y con el buche bien lleno Era cosa superior Irse en brazos del amor A dormir como la gente, Pa empezar el día siguiente Las fainas del día anterior. 35
Ricuerdo !qué maravilla! Cómo andaba la gauchada Siempre alegre y bien montada Y dispuesta pa el trabajo... Pero hoy en día...!barajo! No se la ve de aporriada. 36
El gaucho más infeliz Tenía tropilla de un pelo, No le faltaba un consuelo Y andaba la gente lista... Teniendo al campo la vista, Solo vía hacienda y cielo. 37
Cuando llegaban las yerras, !Cosa que daba calor! Tanto gaucho pialador Y tironiador sin yel. !Ah, tiempos... pero si en él Se ha visto tanto primor! 38
Aquello no era trabajo, Mas bien era una junción, Y después de un güen tirón En que uno se daba mana, Pa darle un trago de cana Solía llamarlo el patrón. 39
Pues vivía la mamajuana Siempre bajo la carreta, Y aquel que no era chancleta, En cuanto el goyete vía, Sin miedo se le prendía Como güerfano a la teta. 40
!Y qué jugadas se armaban Cuando estábamos riunidos! Siempre íbamos prevenidos, Pues en tales ocasiones A ayudarle a los piones Caiban muchos comedidos. 41
Eran los días del apuro Y alboroto pa el hembraje, Pa preparar los potajes Y osequiar bien a la gente, Y así, pues, muy grandemente, Pasaba siempre el gauchaje. 42
Vení,a la carne con cuero, La sabrosa carbonada, Mazamorra pien pisada, Los pasteles y el güen vino... Pero ha querido el destino que todo aquello acabara. 43
Estaba el gaucho en su pago Con toda siguridá, Pero aura... !barbaridá!, La cosa anda tan fruncida, Que gasta el pobre la vida En juir de la autoridá. 44
Pues si usté pisa en su rancho Y si el alcalde lo sabe, Lo caza lo mesmo que ave Aunque su mujer aborte... !No hay tiempo que no se acabe Ni tiento que no se corte!. 45
Y al punto dése por muerto Si el alcalde lo bolea, Pues ahí nomas se le apea Con una felpa de palos; Y despues dicen que es malo El gaucho si los pelea. 46
Y el lomo le hinchan a golpes, Y le rompen la cabeza, Y luego con ligereza, Ansí lastimao y todo, Lo amarran codo a codo Y pa el cepo lo enderiezan. 47
Ahi comienzan sus desgracias, Ahi principia el pericón, Porque ya no hay salvación, Y que usté quiera o no quiera, Lo mandan a la frontera O lo echan a un batallón. 48
Ansí empezaron mis males Lo mesmo que los de tantos; Si gustan... en otros cantos Les diré lo que he sufrido: Despues que uno está... perdido No lo salvan ni los santos. 49
Tuve en mi pago en un tiempo Hijos, hacienda y mujer, Pero empecé a padecer, Me echaron a la frontera, !Y que iba a hallar al volver! Tan solo allé la tapera. 50
Sosegao vivía en mi rancho Como el pájaro en su nido, Allí mis hijos queridos Iban creciendo a mi lao... Sólo queda al desgraciao Lamentar el bien perdido. 51
Mi gala en las pulperías Era, en habiendo mas gente, ponerme medio caliente, Pues cuando puntiao me encuentro Me salen coplas de adentro como agua de la virtiente. 52
Cantando estaba una vez En una gran diversión, Y aprovecho la ocasión Como quiso el Juez de Paz... Se presentó, y ahi nomás Hizo arriada en montón. 53
Juyeron los más matreros Y lograron escapar: Yo no quise disparar, Soy manso y no había porqué, Muy tranquilo me quedé Y ansi me dejé agarrar 54
Allí un gringo con un órgano Y una mona que bailaba, Haciéndonos rair estaba, Cuanto le tocó el arreo, !Tan grande el gringo y tan feo, Lo viera cómo lloraba!. 55
Hasta un inglés zanjiador Que decía en la última guerra Que él era de Inca-la-perra Y que no queria servir, Tambien tuvo que juir A guarecerse en la sierra. 56
Ni los mirones salvaron De esa arriada de mi flor, Fué acoyarao el cantor Con el gringo de la mona, A uno solo, por favor, Logró salvar la patrona. 57
Formaron un contingente Con los que del baile arriaron, Con otros nos mesturaron, Que habían agarrao también, Las cosas que aquí se ven Ni los diablos las pensaron. 58
A mí el Juez me tomó entre ojos En la ultima votación: Me le había hecho el remolón Y no me arrimé ese día, Y él dijo que yo servía A los de la esposición. 59
Y ansí sufrí ese castigo Tal vez por culpas ajenas, Que sean malas o sean güenas Las listas, siempre me escondo: Yo soy un gaucho redondo Y esas cosas no me enllenan. 60
Al mandarnos nos hicieron Mas promesas que a un altar, El Juez nos jué a proclamar Y nos dijo muchas veces: Muchachos, a los seis meses Los van a ir a relevar. 61
Yo llevé un moro de número !Sobresaliente el matucho! Con él gané en Ayacucho Mas plata que agua bendita: Siempre el gaucho necesita Un pingo pa fiarle un pucho. 62
Y cargué sin dar mas güeltas Con las prendas que tenía: Jergas, ponchos, todo cuanto había En casa, tuito lo alcé: A mi china la dejé Medio desnuda ese día. 63
No me falta una guasca -Esa ocasión eche el resto-, Bozal,maniador, cabresto, Lazo, bolas y manea... !El que hoy tan pobre me vea Tal vez no creerá todo esto!. 64
Ansí en mi moro, escarciando, Enderecé a la frontera. !Aparcero si uste viera Lo que se llama cantón!... Ni envidia tengo al ratón En aquella ratonera. 65
De los pobres que allí había A ninguno lo largaron, Los más viejos rezongaron, Pero a uno que se quejó En seguida lo estaquiaron, Y la cosa se acabó. 66
En la lista de la tarde El jefe nos cantó el punto diciendo: -Quinientos juntos Llevará el que se resierte; Lo haremos pitar del juerte, Mas bien dése por dijunto-. 67
A naides le dieron armas, Pues toditas las que había El Coronel las tenía, Sigun dijo esa ocasión, Pa repartirlas el día En que hubiera una invasión. 68
Al principio nos dejaron De haraganes criando sebo, Pero después... no me atrevo A decir lo que pasaba... !Barajo!... si nos trataban Como se trata a malevos. 69
Porque todo era jugarle Por los lomos con la espada, Y aunque usté no hiciera nada, Lo mesmito que en palermo, Le daban cada cepiada Que lo dejaban enfermo. 70
!Y que indios, ni que servicio; Si allí no había ni cuartel! Nos mandaba el Coronel A trabajar en sus chacras, Y dejábamos las vacas que las llevara el infiel. 71
Yo primero sembré trigo Y después hice un corral, Corté adobe pa un tapial, Hice un quincho, corté paja... !La pucha que se trabaja Sin que le larguen un rial!. 72
Y es lo pior de aquel enriedo Que si uno anda hinchando el lomo Se le apean como un plomo... !Quién aguanta aquel infierno! Si eso es servir al gobierno, A mi no me gusta el cómo. 73
Más de un año nos tuvieron En esos trabajos duros; Y los indios, le asiguro Dentraban cuando querían: Como no los perseguían, Siempre andaban sin apuro. 74
A veces decía al volver Del campo la descubierta Que estuvieramos alerta, Que andaba adentro la indiada, Porque había una rastrillada O estaba una yegua muerta. 75
Recién entonces salía La orden de hacer la riunión, Y caibamos al cantón En pelos y hasta enancaos, Sin armas, cuatro pelaos Que ibamos a hacer jabón. 76
Ahi empezaba el afán -Se entiende, de puro vicio- De enseñarle el ejercicio A tanto gaucho recluta, Con un estrutor... !que... bruta! Que nunca sabía su oficio. 77
Daban entonces las armas Pa defender los cantones, Que eran lanzas y latones Con ataduras de tiento... Las de juego no las cuento Porque no había municiones. 78
Y un sargento chamuscao Me contó que las tenían Pero que ellos la vendían Para cazar avestruzes; Y asi andaban noche y día Déle bala a los ñanduses. 79
Y cuando se iban los indios Con lo que habían manotiao, salíamos muy apuraos A perseguirlos de atrás; Si no se llevaban más Es porque no habían hallao. 80
Allí sí, se ven desgracias Y lágrimas y afliciones; Naides le pida perdones Al indio: pues donde dentra, Roba y mata cuanto encuentra Y quema las poblaciones. 81
No salvan de su juror Ni los pobres angelitos; Viejos, mozos y chiquitos Los mata del mesmo modo: Que el indio lo arregla todo con la lanza y con gritos. 82
Tiemblan las carnes al verlo volando al viento la cerda, La rienda en la mano izquierda Y la lanza en la derecha; ande enderieza habre brecha Pues no hay lanzazo que pierda. 83
Hace trotiadas tremendas Desde el fondo del desierto; Ansí llega medio muerto De hambre, de sé y de fatiga; Pero el indio es una hormiga Que día y noche esta despierto. 84
Sabe manejar las bolas Como naides las maneja; Cuanto el contrario se aleja, Manda una bola perdida, Y si lo alcanza, sin vida Es siguro que lo deja. 85 Y el indio es como tortuga De duro para espichar; Si lo llega a destripar Ni siquiera se le encoge; luego sus tripas recoge, Y se agacha a disparar. 86
Hacían el robo a su gusto Y después se iban de arriba; Se llevaban las cautivas, Y nos contaban que a veces Les descarnaban los pieces, A las pobrecitas, vivas. 87
!Ah! !si partía el corazón Ver tantos males, canejo! Los perseguíamos de lejos Sin poder ni galopiar; !Y qué habíamos de alcanzar En unos vichocos viejos! 88
Nos volvíamos al cantón A las dos o tres jornadas, Sembrando las caballadas; Y pa que alguno la venda, Rejuntábamos la hacienda Que habían dejao rezagada. 89
Una vez entre otras muchas, Tanto salir al botón, Nos pegaron un malón Los indios y una lanciada, Que la gente acobardada Quedó dende esa ocasión. 90
Habían estao escondidos Aguaitando atrás de un cerro... !Lo viera a su amigo Fierro Aflojar como un blandito! Salieron como maiz frito En cuanto sonó un cencerro. 91
Al punto nos dispusimos aunque ellos eran bastantes; La formamos al instante Nuestra gente, que era poca, Y golpiándose en la boca hicieron fila adelante. 92
Se vinieron en tropel Haciendo temblar la tierra. No soy manco pa la guerra Pero tuve mi jabón, Pues iba en un redomón Que habia boleao en la sierra. 93
!Que vocerío! !Que barullo! !que apurar esa carrera! la indiada todita entera dando alaridos cargó, !Jue pucha!... y ya nos sacó Como yeguada matrera. 94
!Que fletes traiban los bárbaros! !Como una luz de ligeros! Hicieron el entrevero Y en aquella mezcolanza, Este quiero, éste no quiero, Nos escogían con la lanza. 95
Al que le daban un chuzazo, Dificultoso es que sane. En fin, para no echar panes, Salimos por esas lomas, lo mesmo que las palomas Al juir de los gavilames. 96
!Es de almirar la destreza Con que la lanza manejan! De perseguir nunca dejan, Y nos traiban apretaos. !Si queríamos, de apuraos, Salirnos por las orejas! 97
Y pa mejor de la fiesta En esa aflición tan suma, Vino un indio echando espuma, Y con la lanza en la mano, Gritando: -Acabáu critiano, metáu el lanza hasta el pluma.- 98
Tendido en el costillar, Cimbrando por sobre el brazo Una lanza como un lazo, Me atropelló dando gritos: Si me descuido... el maldito Me levanta de un lanzazo. 99
Si me atribulo o me encojo, Siguro que no me escapo: Siempre he sido medio guapo, Pero en aquella ocasión Me hacia buya el corazón Como la garganta al sapo. 100
Dios le perdone al salvaje Las ganas que me tenía... Desaté las tres marías Y lo engatusé a cabriolas... !Pucha...! si no traigo bolas Me achura el indio ese día. 101
Era el hijo de un cacique, Sigun yo lo averigüé; La verdá del caso jué Que me tuvo apuradazo, Hasta que por fin de un bolazo Del caballo lo bajé. 102
Ahi no más me tiré al suelo Y lo pisé en las paletas; Empezó a hacer morisquetas Y a mezquinar la garganta... Pero yo hice la obra santa De hacerlo estirar la jeta. 103
Allí quedó de mojón Y en su caballo salté; De la indiada disparé, Pues si me alcanza me mata, Y al fin me les escapé, con el hilo de una pata.
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