| Breve Historia del Tango - Parte 5 |
20/05/2008 |
Primeras Orquestas Ya se ha indicado con anterioridad, los músicos iniciales, carecían de estabilidad laboral y dependían de muchos factores para poder actuar en los lugares reservados para brindar música y baile. Por tener una vida musical azarosa, debían tener otra ocupación paralela, que asegurara un ingreso mínimo para subsistir. Es por ello posible de referir como ejemplo, el caso de Villoldo que, además de músico y creador de música, fue tipógrafo. De todas maneras, es posible bosquejar la composición de los primeros conjuntos musicales, pues carecían de la estructura de toda verdadera orquesta, al mismo tiempo que de continuidad. Esas agrupaciones iniciales se formaban casi siempre con violín, flauta, clarinete, arpa y acordeón, pero dependían, como se ha dicho, de muchos factores. Por ello predominaron en los lugares donde brindaban música y baile, los dúos y tríos, que eran más fáciles de formar y mantener. En el período inicial, los músicos ejecutaban piezas de dos o tres partes, agregándoles a veces, algunas cosas que las inventaban en el momento de la ejecución. Ello indica que en los primeros tiempos predominó la ejecución némica y la incorporación de partes creados de manera repentista, intercalándolas, mientras se ejecutaba la pieza recordada. Esto es lo que enriqueció la música y a los músicos iniciales, por la libertad creadora que tenían. Dado el influjo de la cultura musical europea difundida por los músicos de ese origen y por el primer Conservatorio Gutiérrez que existió y sucesivos, la generación de músicos analfabetos fue sucedida por la de músicos letrados musicalmente. Con ello se logró mejorar y elevar la calidad de las composiciones, pero se perdió la creación repentista mientras se ejecutaba, quedando reservada a las composiciones llevadas al pentagrama. En realidad, los grupos musicales formados a fines del siglo pasado y años iniciales del presente, fueron bandas, cuyo modelo eran las bandas militares y como en ellas, predominaron los instrumentos de viento, ropas al estilo húngaro o germánico, faltaron los instrumentos de cuerdas casi por completo. Esta característica ha de cambiar al introducirse el bandoneón y el piano. Al mismo tiempo fue posible ir formando conjuntos musicales que se acercaran progresivamente a la formación definida como orquesta[1]. Es por ello que se produce en los conjuntos o agrupaciones musicales el desplazamiento o reemplazo de instrumentos. Así, el arpa y el acordeón cedieron lugar a la guitarra y al bandoneón. También se dio el caso de algunos músicos, que, buscando mayor sonoridad incorporaron la guitarra de nueve cuerdas y de la que dejó buen recuerdo Aspiazu, en el tiempo de su actuación en el Hansen. Esto no significó la desaparición de tríos o dúos, sino que los fortaleció, pues al mejorar la calidad musical de sus integrantes se pudo ofrecer al público mejor música para escuchar y para bailar. Es en este período que se difunde la fama de Juan Maglio, Augusto P. Berto, del tano Genaro R. Espósito, Garrote Vicente Greco, Eduardo Arolas o Arturo Lavieja, pues fueron contratados asiduamente para animar la reuniones en trinquetes, academias, peringundines, prostíbulos, cafetines, bodegones y cafés barriales. [1] Diccionario Enciclopédico Espasa, p. 1230, para conocer la definición de orquesta, lo mismo que el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. Lugares para bailar En el período inicial, considerado entre 1880 y1920, el prestigio alcanzado por la casa de María la Vasca, hizo que proliferan otras con el nombre de la mujer más importante, como madama o propietaria, o sea, la que dirigía el negocio. Por ello es posible de encontrar en los documentos del Archivo Municipal los nombres de María la Negra, María la Leona, María la Mechona, María la Larga, María la Ligera, Emilia Castaña, Juana de Dios, Mariana Manfredonia, Leonora Mercocich, Consuelo Martínez, Elisa Bisa, Paula Petrovich, Laura López, María la Dulce, María la Flautista, o María la Juguetona, etcétera. También tuvieron predicamento entre el elemento masculino y tanguero el Café de Adela, el de Amalia, el de la China Rosa, los bailes de Peracca, los realizados en los Andes, los del Olimpo, los del Elisée, al que la crónica considera como el primer cabaret que existió en Buenos Aires. Estaba situado en los altos del Bar Maipú. Seguían subsistiendo los cafés de la Boca, Palermo, Barracas y el Centro, lo mismo que muchos de los trinquetes, academias y peringundines. En todos esos lugares se lucieron los bailarines y bailarinas. Pero lo importante en este período de la historia del tango, es que se difundió de manera silenciosa pero firme hasta llegar a algunos sectores de la clase media-media y alta con núcleos o bolsones de oposición, rechazo y condena moral.
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