Carmencita Calderón

Carmencita Calderón, puede decirse, nació dos veces. La primera, como Carmen Micaela Riso de Cancellieri, el 10 de febrero de 1905, en Buenos Aires. Su familia le enseñó a bailar, su infancia transcurrió entre reuniones familiares. En 1932,  en el club Sin Rumbo de Villa Urquiza, lo conoció: “Yo iba para acompañar a mis hermanitas, yo las criaba porque mi mamá se había muerto. Me sentaba entre las viejas y miraba. Un domingo a la tarde, era en verano, se me acerca uno de los chicos y me dice que tengo que bailar con José Giambuzzi, El Tarila. Digo que sí y al terminar me pregunta: ‘¿Usted aceptaría ser mi compañera, y de Benito Bianquet, El Cachafaz?’. Cuando escuché Cachafaz me prendí como abrojo. Ahí nació por segunda vez Carmencita Calderón”. La asociación artística (“nunca sentimental”, aclaraba ella) duró una década. Fue interrumpida por la muerte de El Cachafaz, ya leyenda, el 7 de febrero de 1942, a los 55 años. El corazón falló minutos después de bailar con Carmencita Don Juan, en Mar del Plata. “Muy elegante. Nadie ha hecho los pasos de él. No era lindo, pero era entrador, amable. Un señor”, decía Carmencita de su partenaire. Tan en serio se tomó lo de “señor” que, a pesar de la proximidad de los cuerpos sobre el escenario, nunca se tutearon. En la Academia del Cachafaz, en Lavalle y Callao, Carmencita ensayaba antes de debutar, con la orquesta de Pedro Maffia, en un cine-teatro de San Fernando. “El público estaba frenético”, recordaba. Luego vino el tiempo de las giras, sobre todo con la orquesta de Francisco Canaro. Y en 1940 bailaron juntos en una película, Carnaval de antaño. El mismo año de la muerte del Cachafaz, en un Palermo Palace atestado, con la orquesta de Ángel D’Agostino y la voz de Ángel Vargas, Carmencita fue aplaudida a rabiar. Hacía pareja con José María Baña, el Pibe Palermo. “A ése lo hice yo”, decía en diciembre de 2001, cuando la homenajearon en la Legislatura porteña. Otro homenaje fue en marzo de 2002, en el Teatro Colón.  Allí bailó con otro grande: Juan Carlos Copes. Diez años antes, Carmencita seguía trabajando en El abrojito, en la calle Alsina. “Me pagaban para abrir el baile con Juancito Averna, que empecé a hacerlo bailar yo”, contaba. José Gobello la pintó: “Vos sos la piba sin tiempo/milonguera de alto rango,/sos eterna como el tango que te lleva en su compás./ Carmencita Calderón las baldosas se estremecen /presintiendo tus quebradas, tus corridas, tus sentadas/ cuando invitan a bailar”.

Su cumpleaños número 100, el 10 de febrero, la encontró bailando en una milonga. Pero la salud de la mítica pareja de baile de El Cachafaz había empezado a deteriorarse. Hasta que el lunes 25 de febrero de 2005, murió a causa de una neumonía. Por decisión de los familiares, no hubo velorio.

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