BREVE HISTORIA DEL TANGO – PARTE 19

Televisión y Tango

La llegada de la te­le­visión a la Argentina sirvió para brin­dar otro escenario para el acceso del tan­go a mayores públicos. Ello permi­tió que fi­guras de larga actuación fueran vistas y es­cu­chadas por el público, a­crecentando su po­pu­lari­dad o el lan­za­mien­to a la consideración po­pular de nue­vas fi­gu­ras.

Ini­cial­mente actuó ante las pan­tallas de Ca­nal 7 Er­­nesto Grillo y su or­questa, y entre los pro­gramas que lo­gra­ron buena audiencia, refe­ri­dos al tango, es­­tu­vo Esquina de Tango, que en 1960 pre­sentó el de­­but de Enrique Dumas, a­­com­pañado musical­men­te por el cuarteto de Car­los Figari, quien con pos­­te­rioridad se pre­sen­tó acompañando otros vo­ca­lis­tas.

Seis años más tarde actuó en este canal Os­val­do Pu­­gliese y su orquesta, con las vo­ces de Ma­ciel y Cór­doba. En el pro­gra­ma Tango 7, ac­tuaron A­ni­bal Troi­lo con su orquesta, Nelly O­mar y Gui­ller­mo Fer­nán­­dez que hacía su pre­sen­tación en ese ca­nal.

Años después actuó Jorge Dragone en el pro­­gra­­ma De Tango Somos. Para 1977, Héc­tor La­rrea con­­du­jo el programa A­mis­tan­gos, don­de se pre­sen­taron va­rias fi­gu­ras de la música por­teña, entre las que se des­­tacan por la impor­tancia en el mo­men­to y la tra­yec­toria posterior, Jo­sé Basso, Flo­rindo Sa­sso­ne y Al­fredo De Án­­gelis.

Por su parte el reconocido actor del tea­tro y ci­ne, Án­gel Magaña dirigió el pro­grama Tan­gos a Me­­dia­noche, también a­compañado con per­so­na­li­da­des del tan­­go. En 1978, la per­sonali­dad de la mú­sica tan­gue­ra más desco­llan­te, que actuó en e­se ca­nal, fue Er­nes­to Ba­ffa conduciendo su trío, com­­­ple­men­tados con otras figuras de me­nor re­­lie­ve. Cie­rra esta breve cita la orquesta de Car­­­los Di Sarli, con los cantores Jorge Du­rán y Héc­tor Casares, in­cluidos en el pro­grama Sép­timo Pi­so, dirigido por Luis Me­dina Cas­tro, y en el que se presentó el poe­ta y me­mo­rioso Héctor Ernié.

Por su parte Canal 9, en el programa de 1960, di­­ri­gido por Nicolás Mancera, Pi­po, pre­sen­tó el de­but de Valeria Riz, se­guida al año si­guiente por Joa­quín Do Re­yes y su orquesta. Más adelante, 1967, se pre­sen­tó la importante a­grupación mu­si­cal de Carlos Fi­gari, que dio mar­co mu­si­cal a Hu­go del Carril. Al a­ño si­guien­te en el programa Gran­des Valores del Tan­­go, crea­do y dirigido por Sil­vio Soldán, ac­tuó el cuar­teto de Roberto Firpo (h), con la voz de Roberto A­chaval. En el mismo pro­­grama, pe­ro un año des­pués, se pre­sen­tó Ro­san­na Fa­las­ca. También lo hizo Ma­­riano Mores y su orquesta-es­pec­tá­cu­lo, Carlos Fi­ga­ri, con Enri­que Dumas y Vir­ginia Luque com­ple­tan­do la men­ción de figuras del tango para ese año.

El men­cio­na­do programa, por el éxito alcan­za­do for­mó una orquesta estable dirigida por Leo Li­pes­ker, sir­viendo de encuadre mu­si­cal a los va­lores vo­cales que se fueron pre­sentando a lo lar­go del año 1970.

Se sucedieron las presentaciones de va­lores co­­mo fueron Rubén Améndola (1975) en el pro­grama Gran­des Valores de Hoy y de Siem­pre; Floreal Ruiz (1977); Carlos Acuña y el de­but te­le­vi­si­vo de Os­car A­lonso (1978). Con­ti­nuó la pre­­sentación durante 1979 de grandes fi­­gu­ras en el mismo pro­gra­ma, con Al­berto Cas­­tillo, Alfredo De Ángelis, Sil­via del Río, Raúl Berón, Leopoldo Federico, En­­ri­que Du­mas y o­tros de menor jerarquía.

Por su parte Canal 11, se presentó en 1966 al Quin­­­teto Nuevo Tango, dirigido por Astor Pia­zzo­la; al año si­guiente lo hizo Osvaldo Piro, tam­bién ali­­nea­­do en la vanguardia tanguera, en el programa Do­­­mingos de mi Ciudad. En el año 1968 ac­tuaron mu­­chos valores, rescatando mú­­si­cos de la corriente tra­­dicional y al mis­mo tiem­po presentando otros nue­­vos que se esta­ban abriendo camino, des­ta­cán­dose las presen­ta­ciones de las orquesta Los Gran­­des del Com­pás y Los Señores del Tan­go.

Canal 13 sirvió en 1958, para el debut te­le­visi­vo de Silvia del Río, teniendo co­mo contraste la voz de Jorge Vidal, ya con­sagrado en su paso por gran­­des or­ques­tas.

En el programa dirigido por Mareco, El Show de Pi­nocho actuó la orquesta di­ri­gi­da por Carlos Fi­gari (1963): en programa de Pipo Man­cera Sá­ba­dos Cir­cu­lares ac­tuó Osvaldo Pi­ro y su agrupación mu­sical (1967); En el pro­gra­ma La Canoa se pre­sen­­tó Fulvio Sa­lamanca (1968), que era la fi­gura más destacada en­tre los que sur­gían.

En julio del mismo año en el programa lla­mado La Cam­pana de Cristal se pre­sentó una orquesta in­­te­gra­da por los me­jores directores de orquestas que en ese mo­mento actuaban en Buenos Aires. Se lo­­gró reunir a Julio De Caro, Pedro Lau­renz, Raúl Ka­­plún, Sebastián Piana, Al­fredo De Ángelis, Ro­dolfo Bia­ggi y otros más integrantes de la corriente que po­­de­mos llamar tradicional, actuando con hom­­bres de la corriente vanguardista atemperada co­­mo fue­ron José Ba­sso, Héctor Stamponi, Ar­ma­ndo Pontier, Os­valdo Piro, Atilio S­tam­poni, Car­los Figari, Ernesto Ba­ffa y o­tros. Ese conjunto se­lec­to interpretó La Cum­­parsita.

Al año siguiente en el programa La Bo­tica del Án­­gel, se presentó el Trío Con­tem­poráneo. En el pro­­gra­ma Casino actuó Juan D´ Arienzo, una fi­gu­ra con­sa­grada en el tango (1972). Un programa, con­­du­ci­do por Juan C. Thorry, hom­­bre de la es­ce­na teatral y ci­ne­matográfica, lla­mado El Tan­go de los Campeones, lo­gró reu­nir a can­tantes impor­tan­tes como fueron Ga­­­brie­la Susana, Rosanna Fa­las­ca, Roberto Go­­ye­neche y Alberto Marino, Estos dos úl­ti­mos, como ex­presión de la corriente tra­di­cio­­nal y las dos pri­meras, de la nueva co­rriente tan­guera. El Cuarteto del Cen­te­na­rio, se pre­sen­tó en 1978, en el pro­gra­ma de Guerrero Mar­titinheitz, mien­tras que al año si­guien­te, en di­versas pre­sen­ta­cio­­nes actuaron Mario Bus­tos, Alberto Cue­llo, Jor­ge Valdéz, Alberto E­cha­­güe y Os­valdo Ramos.

Así la televisión ha ser­vi­do para que algu­nos con­juntos o fi­gu­ras in­dividuales se pre­sen­ta­­ran an­te el gran pú­bli­co bus­cando e­fectos de be­neficios pro­­pios y no de aportes ca­­li­­fi­ca­dos para el tango, al mis­mo tiempo que la consagración de per­so­na­li­da­des sobrias y efi­caces como las de Antonio Ca­rri­­zo, Héc­tor La­rrea, o Silvio Soldán o los va­lo­res de Gui­ller­mo Fernández, que en el ba­lan­ce, tras el tiempo transcurrido, no son la ex­­cepción, pero sí des­­ta­ca­bles, por haber se­ñalado ca­mi­nos y un ex­ce­lente oficio de co­mu­ni­cadores o de in­­tér­pretes.

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