Breve Historia del Tango 16

Vanguardia pre Piazzolla

Las agrupaciones musicales, llámense or­ques­tas, tríos o cuartetos, provenientes de la mo­dalidad de la Guardia Vieja, tenían la característica de res­pon­der a la dirección y estructura musical im­pues­ta por el di­­rector, que por regla general era el que más sabía de música o el más hábil en la ejecución del ins­tru­mento. Esto hacía que el resto de los ejecutantes si­guieran sus indicaciones y sir­vie­ran de marco. Al mis­mo tiempo esta mo­da­lidad hacía que los can­tan­tes fueran un com­ple­mento, para lucimiento de los mú­sicos.

Se ha dicho con razón, que esta modalidad musi­cal es el resultado -como característica ge­ne­ral- la poca cultura mu­sical lograda, como pro­me­dio, entre los mú­sicos de e­sa Guar­dia Vieja.

A medida que los Conservatorios y A­ca­demias musi­cales fueron formando mú­sicos con sólidas ba­ses, las com­posi­cio­nes y las eje­cu­ciones fueran ad­­qui­rien­­do mejor calidad mu­sical y muy especial­men­te las formas o ma­ne­ras de interpretar las notas es­cri­tas en los pen­ta­gramas. Ya no se limitó el mú­si­­co culto, al­fabeto musical, con interpretar las no­tas tal cual estaban escritas en el pentagrama por el au­­­tor, sino en expresarlas có­mo las sentía.

Esto hizo que no podían confundirse por el so­­ni­do D´Arienzo con Maderna, Troilo con Pu­­glie­se. Ca­da uno in­ter­pre­taba las notas es­cri­tas co­mo la en­tendía o sentía, sacándolas del frío pentagrama.

De este período se pasó a la etapa si­guien­te y que con­sistió en introducir a­rre­glos que compren­die­ran a toda la or­ques­ta. La introducción de arre­glos son de vieja da­ta y se fue­ron imponiendo de ma­nera pa­u­latina en las com­posiciones inter­pre­ta­das por los ban­doneones, ha­biendo algu­nos de sus instrumentistas co­mo Maffia o Maglio, que impu­sie­­ron sus propias variaciones, de tanta riqueza mu­sical, que han perdurado en el tiempo, a pesar de innovaciones conseideradas como revolucio­na­rias. Pero esos arre­­glos eran para un ins­trumento y na­da más.

En cambio, los arreglos que se im­pusie­ron con posterioridad fueron para una parte o la tota­li­dad del gru­po mu­si­cal, dan­do entonces relieve e im­por­tan­cia al mú­­si­co arre­gla­dor.

La per­sonalidad de Ar­­gen­tino Galván, como su trayectoria musical, son un buen ejem­plo de ello. O­tros orquestadores o arregladores de gran re­­lieve fueron Pascual Mamone, Astor Piazzolla, an­tes y des­pués de tener or­ques­ta propia, Aníbal Troi­lo, Ho­racio Salgan, Os­mar Maderna, Héc­tor Stam­po­ni, José L. Bragato, Hugo Baralis, En­rique Franci­ni, Osvaldo Tarantino, Leopoldo Federi­co, Leo­pol­do Li­pesker, Osvaldo Piro, E­duar­­do Rovira, Ro­­dol­fo Mederos, Osvaldo Ber­lin­gie­ri, José Co­­lán­gelo, Osvaldo Pugliese, Osvaldo Manzi, y mu­chos otros.

Además del avance cultural antes indi­ca­do, hay que agregar los adelantos tec­no­lógicos lo­grados pa­­ra una mejor pro­pa­la­ción el sonido. Por su in­ter­medio fue po­si­ble brindar sonidos más ní­ti­dos, trans­­miti­dos a mayor distancia, con mayor fi­de­li­dad sonora, tanto en la ejecución ante el público co­mo en la destinada a la grabación respectiva, al mis­mo tiempo que reu­niendo los so­ni­dos de dos, tres o más ins­tru­mentos, dejando los restantes co­mo fon­do orquestal.

Sin embargo, es necesario anotar una ca­rac­te­rís­ticas de esta vanguardia tanguera. Es que a­cep­ta la mo­derni­za­ción o van­guar­dis­mo, pero sin ol­vidar ni re­negar de las raíces, que es lo mis­­mo que aceptar la carga nos­tál­gica de la tra­di­ción for­­ma­ti­va, tratando de man­tenerla viva bajo nuevas for­mas,. Se trató de armonizar la esencia, sin re­nun­ciar ni rec­ha­zar los avances del modernismo,.

En los grupos chi­cos del pesente, es ca­si im­po­sible en­con­trar mú­sica tra­dicional del tan­go, pues sus in­tegran­tes, en la mayoría de los casos, son mú­si­cos de las dos úl­ti­mas generaciones que tie­nen, por fortuna, muy bue­na formación a­ca­démica. Sin embargo, se está no­tando de ma­ne­ra muy sutil, pe­ro cada día con más fre­cuencia la incorporación y e­je­cu­ción de com­po­si­cio­nes de la Guardia Vieja, don­­de se respetan las notas es­critas, como el es­tilo o la ma­nera de ejecutar que e­ra ca­rac­terística dis­tintiva de las décadas de 1920 o 1930.

Sin pretender dar una nómina completa de los con­juntos distinguidos de la co­rrien­te modernista o van­­guardista es posi­ble mencionar a las que se dis­tin­guieron en­tre 1956 y 1974 con los siguientes nom­bres: Cuarteto de Cámara del Tango, el Trío dirigido por Horacio Salgán, Quin­teto Real, Los No­tables del Tan­go, Los 4, Quinteto Nuevo Tan­go, el Quinteto de Os­valdo Tarantino, la A­gru­pación de Tan­go Mo­der­no, Tango Trío, el dúo Sal­­gán-de Lío, Cuarteto Ce­drón, El Trío del Tan­go Mo­der­no, El Quinteto Tango, el dúo Francini-Stamponi, el grupo dirigido por E­duar­do Rovira, dando mar­co mu­si­cal a Susana Ri­naldi, el Cuarteto Musical Bue­nos Aires, el Quinteto Ray Nolan, el Quin­teto de Rodolfo Mederos, Agru­pa­ción de Solistas, Agrupación de Tango Mo­derno, el gru­po musical dirigido por Na­cho Manzi para se­cun­dar mu­si­cal­men­te a Amelita Baltar, el Trío de Mau­ri­cio Mar­celli, el Vanguartrío, el Quinteto Guar­dia Nue­va, El Noneto de Piazzolla, Los Joven Tango, el Cuar­te­to del Tango Ac­tual, el Quinteto Tango, el grupo de Hu­go Baralis, Generación Cero, Buenos Ai­res Trío, dejando sin querer alguno sin men­cionar.

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