Dra. Ana Sebastián – Introdução a Linguagem e Literatura do Tango

BICENTENARIO

“La esperanza es un deber del sentimiento”
Fernando Pessoa.

Hace casi cuarenta años yo había abandonado mi forma de escribir de adolescente seguidora vallejiana para escribir poemas heroicos en romance, con lenguaje fácil para que los pudieran entender mis compañeros. A Gerardo Burgos –el Chino Godoy-, luego de su muerte, se le encontraron unas copias a mano de mis poemas de entonces en la casilla de la Villa Itatí en donde vivía. Algunos versos subsisten en placas de bronce en bóvedas y tumbas de algunos compañeros, incluso en bóvedas y tumbas que han sido vaciadas. Esas placas de bronce sobrevivieron, increíblemente, salvadas del tiempo y de los saqueos. Eran épocas en que nos ofrendábamos al heroísmo y a la patria, que era más que una mera palabra. La patria se engarzaba con un sentimiento profundo ambivalente, entre doloroso y alegre, con voz de esperanza. Pero de cualquier modo, esa exaltación era cotidiana. Por eso cantábamos con énfasis exagerado la última cuarteta del himno.

De esa época son estos malos versos de un poema que titulaba

25 de mayo 1972

“Si la lluvia nos arrecia

no nos puede apagar en el alma

el fuego que nos quema.

Si el sol se nos esconde

este 25 de mayo

hagamos patria, al menos,

a la luz de una vela.”

El poema continuaba… En 1973 Paco Urondo, desde la cárcel de Villa Devoto, me criticaba éste y otros poemas por su rima, por sus pobres metáforas, su métrica… Esa crítica me devolvió a mi voz anterior y a la futura. Hace poco, ante mis saludos de Pascua con la frase de Pessoa, un amigo mío europeo me respondía: “La palabra «esperanza» [...] es demasiada cargada de buenos sentimientos cristianos (religiosos) muy extraña a la realidad y no me conviene porque es de una vaciedad incomensurable: es que no creo en ningún cielo.” No creo en vaciedades inconmensurables sino en vaciedades de sentimientos. No creo que la esperanza tenga que ver con cielos sino con necesidades y humanidades imperfectas. No creo en muchos mitos, pero sé lo que queda en el fondo de la caja de Pandora después de que Epimeteo la abre y se esparcen todos los males por la tierra. La ilusión nos puede mentir. La esperanza es un don que nos permite enfrentar momentos difíciles. En este Bicentenario de la concepción de la Patria en que me duele tal vez más que en 1972 porque corrió mucha sangre, tengo más años, hay menos tiempo, sí creo que debe seguir de pie ese “deber del sentimiento”.

Historias

¿Y eso? Decime

qué va a ser ahora

de esos jóvenes

que hace ya tantos años

se pudren.

No. No sólo los nuestros,

los de cualquier parte,

los que murieron

con una ilusión

de un mundo nuevo

en los labios enterrados

con cualquier bandera,

eliminados con cualquier consigna.

¿Los tacharon de la memoria?

¿Los convertirán en los malos

de la telenovela?

¿Quedarán como los grandes

boludos del siglo XX

los que querían cambiar

la historia,

ahora que es transparente

oomo un vidrio

que la historia

no absuelve nada más

que a los que ganan

y, por lo demás,

miente, miente, miente?

de Objeto directo, 1999.

© Ana Sebastián, 2010

http://fugasyvolcanes.blogspot.com/

Ana Sebastián Buenos Aires, Argentina Nacida en Buenos Aires, estudió Filosofía y Letras en la UBA y fue asesora de Letras entre 1973 – 74. En 1977 se exilió en Holanda. Terminó sus estudios en la Universidad de Amsterdam. Fue docente en la UBA y en 3 universidades holandesas. Fue protagonista del documental De Terugkeer de Cherry Duyns. Vuelta al país, fue Vicepresidenta 1ª de la Academia Nacional del Tango. Fue asesora legislativa y es asesora en políticas culturales y medios. Publicaciones: Rodolfo Walsh o la desacralización de la literatura, 1983. De eerste fakkels, 1986. La gorda de la lechería, 1991. Los ladrones del tiempo, 1992. Yuyo verde-Noticias.1988. Objeto directo, 1999. Domingo en el cielo 1999 – Primer Premio Novela Fondo Nacional de las Artes. El ballenato y otras historias, 2004.Tango, literatura e identidad, 2006. Con Luis Labraña: Tango, una historia, 1992, – 2000, Reflejos de la lengua, 2001. Lengua y poder. El argentino metropolitano 2004. ¿Somos o nos hacemos? mereció el 3er. Premio de Ensayo Eduardo Mallea y su novela Las manos de la audacia el 2º Premio E. Malles – GCBA Bienio 1999-2001. Colabora en diversas publicaciones en el país y en el extranjero.

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